Pide Trumka cese de deportaciones
Por Luis Santoyo-Mejía
Sebastián Velásquez vio a su familia por última vez mientras se mudaba a su nueva residencia estudiantil en la Universidad de Georgetown en Washington, D.C. poco antes del comienzo de su primer semestre de clases. Unos meses más tarde, se enteró de que su padre, madre y hermana estaban en proceso de deportación. Ellos fueron eventualmente deportados a Colombia.
"Fue un período muy difícil para mí porque me estaba adaptando a un entorno diferente", recuerda Velásquez, un soñador (“DREAMer”, en inglés) de 25 años de edad que llegó a Estados Unidos desde Colombia con su familia hace nueve años. "Enviaba las pertenencias de mi familia a Colombia. Y enviaba giros postales al Centro de Detención [Krome]”.
El caso de Velásquez no es excepcional. Día tras día, aspirantes a ciudadanos alrededor de Estados Unidos están siendo deportados y separados de sus familias.
La semana pasada, el presidente de la AFL-CIO, Richard Trumka, caracterizó como una "crisis" cuando los Soñadores son "innecesariamente" separados de sus padres por la deportación, o cuando empleadores pueden deportar a sus empleados por intentar unirse y adquirir una voz colectiva en el lugar de trabajo.
Trumka pronunció sus declaraciones poco después del lanzamiento del proyecto de ley de reforma migratoria hecho por un grupo bipartidista de senadores federales, el llamado "Grupo de los Ocho". En una conferencia telefónica con periodistas, Trumka agregó que aunque el proyecto de ley de 844 páginas representa "un paso más hacia la solución de una crisis real" en este país, el número de aspirantes a ciudadanos deportados sigue creciendo.
El líder del movimiento laboral hizo un llamado al gobierno de Obama para que "cesen las deportaciones de personas que calificarían para una vía a la ciudadanía, para que el proceso legislativo puede continuar sin prolongar la crisis".
Para Velásquez, quien no ha visto a su familia en más de cuatro años, significa mucho saber que el movimiento laboral luchará para mantener a las familias unidas.
Su historia es similar a la de muchos Soñadores en el país. Se trasladó a Georgetown después de haber cursado por el Programa de Lenguaje Dual de Miami Dade Honors College en Florida. Y a pesar de la deportación de su familia, Velásquez obtuvo en 2011 una licenciatura por parte de la Escuela de Servicio Exterior de Edmund A. Walsh de Georgetown.
Velásquez cuenta que su familia ha tenido una vida dura Colombia. Solo en su primer año sobrevivieron un intento de asesinato. Ahora, se ven obligados a soportar las dificultades económicas y la amenaza constante de desalojar su casa debido a su afiliación política, la cual fue la causa inicial de su salida del país para refugiarse en los Estados Unidos.
La reforma migratoria podría permitir que Velásquez traiga legalmente a sus padres y hermana a Estados Unidos, donde estarán a salvo. Sin embargo, esa posibilidad todavía se encuentra en el futuro. Por el momento, existe una manera de hacer frente a lo que Trumka llama la "crisis en aceleración" de las deportaciones en este país.
"El presidente podría detener las deportaciones [en curso]", dice Velásquez. "Tenemos que seguir presionando al presidente".
Y concluye:
“La acción diferida fue una victoria, pero sólo cubre a 2.5 millones de personas [conocidos como los Soñadores], mientras que el resto permanece en las sombras de la sociedad. [Si eres un inmigrante indocumentado,] eres un ser humano. Mereces ser tratado con respeto y dignidad”.

